En defensa de la duda
Habrá quien se indigne porque, después de un año de trabajo en la Sala Negra, no hayamos terminado de trazar una línea que separe, en esto de la violencia en Centroamérica, a los buenos de los malos. Tengo amigos que se sienten insultados por mis textos llenos de lo que consideran medias tintas y concesiones a los criminales. Yo creo que lo que les aterroriza es bajar la guardia, dejar de esconderse en las verdades habituales y abrir la caja de Pandora de sus propias preguntas.
Por José Luis Sanz
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