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El Salvador

Yo torturado

Texto y foto: Roberto Valencia
Publicado el 9 de Abril de 2012 | Comentarios (20)
Un miércoles de febrero dos hombres armados -uniformados y con toda la indumentaria de la Policía- bajan a Dani de un microbús en Soyapango, lo llevan a un oscuro pasaje de una colonia controlada por la Mara Salvatrucha, y lo golpean hasta desfigurarlo. Dani podría considerarse afortunado: puede contarlo. Sus agresores siguen trabajando en lo suyo, amparados por un sistema que parece fomentar la impunidad, en especial cuando las víctimas son de los estratos más bajos de la sociedad.

La Policía Nacional Civil es la institución pública que más denuncias recibe en la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. Foto Roberto Valencia
La Policía Nacional Civil es la institución pública que más denuncias recibe en la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. Foto Roberto Valencia

“Ya me duele mucho el alma de saber cómo se tortura a nuestra gente”.
Monseñor Óscar Arnulfo Romero, diciembre de 1977.

La hora de visita es de 1 a 2 de la tarde y son casi las 8 de la noche. El vigilante no tendría por qué haberle dejado, pero Norberto Fernández, Beto, ha logrado entrar en el Dr. José Molina Martínez, el único hospital público de Soyapango. La súplica para que le permitan ver a su sobrino siquiera unos minutos lo ha convencido. Beto conoce el lugar y va directo al pabellón de Cirugía-Hombres. Emboca el pasillo central y camina ligero mirando a los enfermos, la cabeza inquieta a un lado y a otro. Recorre el galerón entero, sin éxito, da media vuelta y regresa para preguntar a la única enfermera que se ha cruzado en la ida.

—Disculpe, aquí es Cirugía-Hombres, ¿veá?
—¿Busca a alguien?
—A mi sobrino. Se llama Dani… Carlos Daniel Fernández. Lo ingresaron ayer noche. Tiene 17 años…

La enfermera se gira, camina un par de pasos, verifica un cartoncito, y da por terminada la conversación con un lacónico "este es".

Tirado sobre una estrecha camilla hay un joven con un aparatoso vendaje en la cabeza que le cubre las heridas y el cabello teñido de rojo. A Beto le cuesta relacionarlo con la imagen mental de su sobrino. El rostro lo tiene descubierto, pero deformado por la hinchazón y con grandes llagas y manchas de sangre coagulada. Beto se acerca y comienza a orar, a pedir al Señor que lo saque de esta. Le agarra la mano, y Dani, al sentirla, se esfuerza por apretar la suya y abre los ojos con timidez.

—Tío… –susurra.
—Gracias a Dios. ¿Qué te pasó, m’hijo? ¿Quién te ha hecho esto?
—Los policías, tío, los policías me golpearon…

* * *

Hoy es 1 de febrero de 2012, miércoles, un día sin estridencias, de esos en los que parece que no sucede nada llamativo: el cielo azul de la estación seca, la campaña electoral que monopoliza los noticiarios, el termómetro arriba de los 30 grados celsius, protestas en los hospitales públicos, 18 asesinatos registrados por la Policía… pura rutina salvadoreña.

Dani tiene día libre. Lo ha pasado en casa, en familia, pero a las 3 de la tarde toma un bus de la ruta 41-D hasta el centro de San Salvador. El punto de reunión con sus amigos es la plaza Morazán, y ahí permanecen, sentados y platicando, hasta que se juntan seis. Dani viste como podría hacerlo cualquier otro joven de 17 años: camisa blanca con rayitas horizontales, jeans, tenis blancos y cachucha negra. Lo singulariza su pelo, teñido de rojo desde la coronilla hasta la frente. Lo lleva así porque estudió cosmetología y trabaja en un salón de belleza.

—En mi trabajo uno tiene que andar fashion –me dirá otro día–, para que la gente tenga una buena imagen de uno.

Los seis cheros deciden tomar dosquetrés, recorren las dos cuadras de distancia que hay de la plaza Morazán al parque San José y entran en el chupadero-disco acostumbrado. Para cuando Dani termina su tercera cerveza Golden, ya ha anochecido, y por un momento duda entre regresarse a casa o continuar tomando y dormir en algún hospedaje, como ha hecho otras veces. Opta por irse. Al rato se despide y se dirige solo a la parada de la ruta 3-microbús, a un costado del parque San José. Son las 8 de la noche cuando aborda la unidad.

Dani vive en el cantón El Limón, de Soyapango, de Unicentro hacia el norte. En este cantón de colonias urbano-marginales mal ensambladas residen más de 40 mil personas, y es un hervidero de maras. Cuatro clicas de la Mara Salvatrucha (MS-13) controlan las cinco etapas de la urbanización Las Margaritas, y la facción de los Sureños del Barrio 18 manda en Montes IV, en Santa Eduviges, en la San Francisco, en Villa Alegre, en la San Antonio, en San Ramón y en el sonoro reparto La Campanera. También opera de forma marginal la Mao-Mao.

La casa familiar es de adobe y bambú, con techo de láminas, y se ubica en una zona semirrural, el asfalto a no menos de 400 metros. El área está salpicada de placazos (grafitos) del Barrio 18. De unos meses para acá los patrullajes de soldados y policías son habituales, pero en el fondo no ha servido de mucho: los de la distribuidora de energía eléctrica apenas llegan a leer el contador por miedo a los pandilleros y finan el consumo con promedios. Si bien ir desde la lotificación donde está la casa hasta el reparto La Campanera toma no menos de 20 minutos caminando a buen ritmo, a todas las comunidades satélite del sector se las conoce como Las Campaneras. Dani vive con su madre, varios chuchos, su padrastro, dos hermanos menores –él y ella–, pollos, gallinas y una niña de un año que cuidan como si fuera propia.

Dani no es pandillero. Para nada.

El microbús que ahora lo regresa a casa no va muy lleno, todos sentados. La idea es bajarse en la parada del centro comercial Plaza Mundo, cruzar la pasarela del Bulevar del Ejército, caminar hasta el centro de Soyapango, y tomar un bus de la 49. El tráfico está pesado, y a Dani el sueño le cierra los ojos apenas se recuesta sobre la ventana. Va dando cabezadas y, al despertar de una, se da cuenta de que ha subido una pareja de policías, los únicos parados. Nada anormal. Vuelve a dormitar.

Cuando reabre los ojos, el microbús está llegando al paso a dos niveles ubicado después de Plaza Mundo, donde está el desvío a la urbanización Sierra Morena. La reacción al ver que ha pasado su parada es levantarse y caminar hacia la puerta, pero uno de los policías se cruza y con la cabeza le indica que regrese a su asiento.

—Vamos a ir a la delegación –dice con tosquedad.

Dani conoce Sierra Morena y sabe que en efecto hay una delegación, por lo que en principio prefiere no alterarse. Son además agentes en toda regla: uniformes, placas doradas, cachuchas oficiales, pistolas, macanas…

El microbús pasa de largo la parada de la delegación, y Dani comienza a inquietarse. Recuerda un consejo que algún día le dio su padrastro para estas situaciones, e intenta ver los números de identificación bordados en el pecho, pero un fuerte golpe en la cabeza subraya la orden de mirar solo al piso. Le ordenan que baje una o dos paradas antes del punto de los microbuses. Hay media luna creciente sobre la Sierra Morena, pero para Dani todo es oscuridad. El microbús se aleja, los policías le piden que camine.

* * *

El Salvador es un país con 6.2 millones de habitantes y en el que en 2011 hubo en promedio 12 asesinatos diarios. La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes fue 70, el doble que Guatemala, cuatro veces la de México. La salvadoreña es una sociedad violenta, ultraviolenta, y los policías salvadoreños son parte de esa sociedad.

En la República de El Salvador el mandato constitucional de velar por el respeto y la garantía a los derechos humanos recae en las siglas PDDH, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. Es una institución joven, un logro de los Acuerdos de Paz que en 1992 pusieron fin a 12 años de guerra civil. En dos décadas, la PDDH ha demostrado que opera con relativa independencia, pero carga el lastre de que sus resoluciones no son vinculantes. En la práctica, la institución es poco más que una caja de resonancia que acumula denuncias, que media en conflictos y que emite cientos de informes y pronunciamientos públicos.

A finales de cada año, la PDDH acostumbra elaborar una especie de memoria de labores. La presentada en diciembre de 2011 señaló por enésima vez a la Policía Nacional Civil (PNC) como la institución pública más denunciada por violar los derechos humanos. De enero a noviembre acumuló un promedio diario de cinco denuncias –digo: cinco denuncias contra la PNC todos y cada uno de los días–, para un total de 1 mil 710. Las violaciones al derecho a la integridad física fueron, siempre según los datos oficiales, las más habituales.

Son miles, pues, los salvadoreños que en su diario vivir han tenido experiencias tan negativas con los policías que hasta se han atrevido a denunciarlas.

—¿Qué tipo de denuncias reciben contra la Policía? –le pregunté un día al procurador, Óscar Humberto Luna.
—Por uso excesivo de la fuerza. O sea, a la gente la siguen maltratando, golpeando… y son denuncias que llegan permanentemente. Los policías escogen a un joven, lo golpean, lo ponen en libertad… El problema es que el tema de la seguridad no puede enfrentarse solo con represión.

Las cinco denuncias diarias en la PDDH, sin embargo, no parecen quitar el sueño al ministro de Justicia y Seguridad Pública, el responsable político de la PNC. Luego verán. Y eso que las denuncias son apenas una fracción de lo que en verdad está ocurriendo en las colonias y comunidades de El Salvador. Luego verán también.

* * *

Hay media luna creciente sobre la Sierra Morena, pero para Dani todo es oscuridad. El microbús se aleja, los policías le piden que camine. Serán, lo más, las 8:30.

Un agente ronda los 30 años, y Dani cree haberle visto barba corta y bigotón. El otro está cerca de los 40. Dani camina un metro por delante. Entran en un pasaje. Miedo. La mirada siempre al piso. Girarse supone golpe seguro. La colonia es un desierto, como si hubiera toque de queda. Dani sabe que es territorio de la MS-13. ¿¡A qué ibas a la Sierra Morena!?, le preguntan. En Plaza Mundo quería bajarme, pero me dormí. Puños en la espalda, manotazos en la cabeza. Otro pasaje. De un golpe le botan la cachucha. El pelo teñido de rojo aflora. ¿¡Por qué!?, preguntan. Soy estilista. ¡Vos culero sos! La agresividad se intensifica. ¡Pendejo! Otro pasaje. Aún no se han cruzado con nadie ni se cruzarán. Dani es pura sumisión. Uno desenfunda su pistola. Miedo. ¡Un puto culero de mierda sos! A los policías les ha cambiado el hablado. “Puro marero”, piensa Dani. ¡Semejante culero! Otro golpe. Otro. Llegan al final de un pasaje. Está oscuro. Las últimas casas, deshabitadas, desmanteladas. Se detienen. Le ordenan que dé media vuelta. “El hablado de un marero, igualito, quizá ni policías sean”. ¿¡A qué venís a Sierra Morena!? Otro golpe. ¡Mono cerote! Otro. Pero esto recién comienza…

—¿Dónde vivís? –pregunta un uniformado.
—En Las Campaneras…

Como si fuera la señal que estaban esperando. Allá son Barrio 18. Un seco puñetazo en la quijada bota a Dani al suelo. Los dos se abalanzan rabiosos como perros rabiosos. Golpean duro. Parejo los dos. Al rostro. ¡Culerohijueputa! Dani se cubre como puede. Le apartan los brazos, las manos. Quieren desfigurarlo. Aquí muero. Lo golpean. Lo golpean. Lo golpean. Los nudillos ensangrentados. La tortura. Aquí te vas a morir, culero. ¡Ayuda!, grita Dani. O cree que grita. ¡Callate, culero! Tortura, según la RAE: “Grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo”. Más puñetazos más. Un ser humano a merced. Una vida a merced. La sangre mancha el suelo, la camisa. Jadeos de cansancio. ¿Qué piensan en ese instante los torturadores? ¿Qué piensa en ese instante el torturado? Aquí te vas a morir. Aquí me van a matar. Y sin embargo. Llanto. Forcejeo desigual. Más golpes, más… hasta que cesan de a poco.

—¡Levantate, culero! –escucha al rato, aún escucha–. ¡Levantate y caminá, hijueputa!

Dani se incorpora como puede. ¡Caminá, culero! Un policía saca su celular y llama. Está hablando de mí. Salen del pasaje. Embocan otro, cuesta arriba. La sangre gotea. ¿Salgo corriendo? No, dispararían. Caminan. Dani oye voces delante. Mira de reojo. Son tres jóvenes, delgados. Uno luce tatuajes en piernas y brazos. La esperanza se desvanece. Son pandilleros. Miedo. Se acercan. El policía los telefoneó a ellos. Hablan puro marero los cinco. Son cherada. Dani va el primero, pegado a la pared. Miedo. Apenas se juntan los dos grupos, uno de los pandilleros le agarra la cabeza y se la estampa contra el muro. Dani cae inerte. Ahora los escucha lejanos, cada vez más. Ya no comprende lo que dicen. Se pierde, se pierde, se pierde…

* * *

analisis al reportaje/comentario

Escrito el 2012-07-28 20:31:06 por rafael martinez

se que el objetivo no es criticar los comentarios cuando se trata de un muy buen reportaje, y mas aun si el reportaje abona a la realidad del pais y expresa la infinidad de injusticias que dia a dia se viven , pero señora carmen, que el joven se ande divirtiendo no tiene nada de malo, porque va ser malo ir al centro de san salvador si esta la policia nacional civil para velar por mi seguridad? el problema no es el joven, el problema no fueron las cervezas, tampoco fue que el regresara de noche a la casa, claramente el problema esta primero en la violencia que esta tan arraigada a nuestra sociedad y nuestros lideres no solo se estan preocupando de la situacion en vez de estarse ocupando

Esta conducta cada vez es mas tipica y preocupante

Escrito el 2012-04-14 12:53:59 por Alfonso Coreas

Como ciudadano de a pie y usuario de transporte público he podido presenciar en varias ocasiones como policías uniformados golpean a gente detenida y a veces esposada en público. Es preocupante esto porque yo pienso que si en mis vueltas logro ver eso y haciendo en público no quiero imaginar todas las golpizas que darán en privado. En una ocasión tenían a un ladrón esposado en la terminal de oriente y 2 policías le repartían patadas frente a la gente, en otra un detenido en un pasaje de una populosa colonia de clase obrera era golpeado a plena calle frente a la gente. La última fue cunando iba en bus en una calle central de Ayutuxtepeque y vi que un policía motociclista con el casco puesto golpeaba descaradamente y se paraba sobre un joven detenido, rendido y esposado a la vez que le repartía patadas y lo increíble frente a docenas de personas, buses y automóviles que circulaban sobre la calle y estando el puesto de la PNC a pocos metros de distancia, a poca distancia otro policía custudiaba la escena. Pensé en sacar mi teléfono y documentar en video la agresión pero tuve miedo que si me veían hacerlo podía correr la misma suerte que el detenido. Lo increíble de todo esto y lo más peligroso es que como sociedad nos estamos acostumbrando a esto y empezamos a verlo como algo normal y lo grave del asunto es que quienes tenemos memoria histórica debemos recordar que este tipo de comportamientos en los antiguos cuerpos de seguridad fue una de las razones que no llevo a la guerra. Otra consecuencia grave es que al día de hoy debido a esto cuando veo un policía no sé si sentirme seguro o temer, pues por simple lógica se deduce que alguien que tortura y golpea sin razón a gente rendida y esposada es desde cualquier punto de vista una persona peligrosa cuando no un delincuente. Triste futuro el que nos espera si nuestras autoridades no hacen algo al respecto.

comentario

Escrito el 2012-04-13 08:41:14 por Locuas

hay dos comentarios aqui que me abruman, 1- el de la señora Carmen con su frase de "dice la biblia ayudate que te ayudare"... mi pregunta es... en que biblia leyo eso??? y 2- el de Rodrigo que dice "golpean a los malos como si no tubieran derecho"... creo que si este amigo fuera abogado, defenderia a capa y espada a los mareros asesinos los cuales ya no tienen ningun derecho humano porque ellos YA NO SON HUMANOS si no mas bien bestias con ropas de humanos. Los policias??? TODOS SIN QUITAR ALGUNO son corruptos, renteros, y maricones... esto ultimo porque ellos si agarran a una persona por robarse un dulce le pegan reberenda taleguiada como si hubiera matado a alguien, pero si ven a un marero UNO, SOLO UNO, descuartizando a una persona, son capaces de hasta ayudarle a embolsar las partes por temor a que los golpee... POLICIAS...

torturado para Carmen

Escrito el 2012-04-12 20:05:28 por ciudadano

Perdone Sra. Carmen, pero, ¿En qué parte de la biblia dice eso de: "ayudate que te ayudare"? usted se ha confundido y como muchos "pseudo-religiosos" únicamente hablan y creen tener el criterio suficiente para señalar a otros arropándose el hecho de que van a la iglesia, perdoneme pero su ignorancia es abrumadora no solo por el hecho de creer que por usar color en el pelo o vestirse de una u otra forma las personas merecen ser golpeadas sino porque ademas deja claramente al descubierto que ir a la iglesia no le ha servido de nada pues la compasión y el amor al prójimo no significa nada para usted. Y por cierto la frase que menciona es de Benjamin Franklin que no era nada religioso sino Masón! Ahora vaya a leer un poco, instrúyase, forme un criterio de valor y luego opine.

Consclusión

Escrito el 2012-04-12 12:01:07 por David Romero

Qué mal estamos, definitivamente. No puedes ni confiar en una institución que por mandato constitucional vela por la seguridad ciudadana.

....

Escrito el 2012-04-11 09:50:43 por Lee

No es un secreto: pandilleros infiltrados en la institución policial, así como no es secreto dudar del total de personas asesinadas por este joven... quien por ser menor será defendido a capa y espada...

Secretos a voces!!

Escrito el 2012-04-11 03:19:33 por Rodrigo Lopez

Todos hemos visto pasmados como policias golpean, insultan y se burlan de las personas como si fueran un objeto. Lamentablemente los 12 muertos diarios les dan el poder de decidir quienes son buenos y quienes son los malos y golpean a los malos como si no tuvieran derecho alguno, es hora que la ciudadania que se sienta agraviada por estos desagradables personajes nos organicemos y protestemos, por que como dice el informe ENTRE ELLOS SE CUBREN

Tortura.

Escrito el 2012-04-10 21:41:46 por julio dreyfus

Yo si le creo a este muchacho,recuerden q la policia siempre viola los derechos humanos de gente de su misma clase,xq en los barrios acomodados no actuan de la misma forma,tratan deferente al q tiene mejor posicion y mas billete,de q lo torturaron eso es un hecho,aqui el punto es a q medios o instituciones tiene q acudir este chico para exigir justicia en su caso, castigo para los cobardes e ignorantes policias y una compensacion x parte del estado ademas de cubrir todos los gastos q requiera su recuperacion, ustedes como periodico y otro lector q sepa x fav ayuden a este joven a obtener justicia,xq hoy fue el,manana vos ,yo tu hmno tu primo etc y si no hacemos nada ,esto va seguir de mal en peor. otra cosa ya es tiempo q nos eduquemos todos,policias y ciudadanos a aceptar al q es diferente y no juzgar ni mecho menos golpear al q se pinta el pelo,al q es homosexual, a los q oyen diferente musica a la ntra,etc...... solo son diferentes ,son humanos igual q vos y yo,ni mejores ni peores.

Corrupción

Escrito el 2012-04-10 17:52:13 por Ana Tejada

En México la corrupción de las autoridades es lo que lo ha llevado a ser el Estado que es hoy. Nosotros vamos en ese mismo camino, si de verdad queremos a nuestro país no podemos ver la corrupción como algo normal del diario vivir. Debemos alzar nuestra voz y condenar enérgicamente al corrupto y en nuestro actuar ser cada día más un poco más honestos. Esos son los valores que debemos trasmitir a las futuras generaciones.

SERA INGNORANCIA ?

Escrito el 2012-04-10 17:38:01 por Dante

Bueno lo primero que deseo mencionar es que esto no debería ser una sorpresa para nadie, como muchas cosas que publica el Faro, todo sabemos cosas o las hemos vivido, el acoso de las pandillas, la corrupción policial, etc. Lo que me sorprende es la opinión de una señora, que casi justifica lo que le pasa a este joven, es decir que pasa por su cabeza cuando dice que le paso eso porque no estaba en su casa. Por otro lado otro comentario menciona que es poco fiable lo que este joven a dicho. Si le contara las veces que he visto como la policía se ensancha con los ebrios, claro a ellos no le tienen miedo. O como en una ocasión la policía de transito acompaño a una persona para que sacara dinero del cajero, para que le pudiera sacar dinero y darle su respectiva mordida. Es decir todo esto pasa aquí y todos lo sabemos, lo que hace el Faro es plasmarlo en un documento. Y está bien que se haga público, aquí pasan unas cosas, que si nos ponemos a escribirlas llenaríamos páginas y paginas. Que bueno que este periódico escriba sobre esto. Les felicito. Ojala se pudieran retomar, reportajes, como la joven violadas, o el cartel de texis, o que paso con Saravia. Es decir tienen tantos insumos.

Yo Torturado

Escrito el 2012-04-10 17:07:21 por Alvaro

Buena redacción, hay que reconocer que el uso de la fuerza eleva la violencia, en si no es un sintoma palpable a la poblacion en general debido a que muy pocos echos como este son plasmados como noticia, ademas la PDDH todavia esta en pañales, y de esa forma nunca se podra establecer un amparo para este tipo de casos.

La igualdad de Ethan

Escrito el 2012-04-10 14:59:47 por Carlos

Querido Ethan, no todos somos iguales ante la ley; y tampoco ante los que se encargan de que se aplique (policía, fiscal, juez). Un cateo en la colonia Escalón se interpreta como persecución política. Una orden de presidente fanfarón hacia un coronel retirado tiene pronta respuesta (semanas). Un litigio normal de los que pedimos justicia a la CSJ tarda media docena de años en resolverse.

yo torturado

Escrito el 2012-04-10 12:02:47 por Camilo Enrique Perez de Paz

Casi nunca leo noticias, este dia me detuve, revise un par de tareas que realizaba, y entre a su pagina, leo el tema "Yo torturado", me llama la atenion y cliqueo...que buen relato, me llevo a vivir la experiencia de dani, y la verdad esto tiene mucho de cierto, la corrupcion en la policia salta a la vista, y no solo por este caso, sino por muchos mas...

MAS HISTORIAS

Escrito el 2012-04-10 00:50:06 por ethan bunce

NO CREO QUE ASI DE FACIL HOY EN DIA ME BAJE PORQUE DOS POLICIAS ME DICEN QUE LO HAGA, HEMOS APRENDIDO A DEFENDER NUESTRO DERECHO Y CREO QUE ES MAS UNA HISTORIA URBANA, SI TOMAMOS EN CUENTA QUE EL QUE LO CUENTA ES UN MENOR DE 17, QUE ESTA TOMANDO BEBIDAS ALCOHOLICAS, EN UNO DE LOS LUGARES MAS CALIENTES DE SAN SALVADOR, Y LUEGO CON 3 CERVEZAS YA ESTA EBRIO, CREO QUE SERIAN 3 DOCENAS, EN FIN UNA HISTORIA POCO FIABLE DE UN ADOLECENTE CON HABITOS POCO DESENTES Y MAS QUE HABITOS TALVEZ VICIOS, EN FIN, DEMOS GRACIAS A LA LIBERTAD DE EXPRESION PARA CONOCER MAS HISTORIAS URBANAS, DE ADOLECENTES ABANDONADOS POR SUS PADRES, QUE CREO QUE ES MAS TRAGICO QUE LA GOLPIZA QUE EL RECIBIO DE QUIEN SABE QUIEN Y QUE EN SU BAJON ETILICO SOÑO QUE ERA LA AUTORIDAD QUE NO RECIBIO DE NIÑO

Carmen y el pecado

Escrito el 2012-04-09 17:42:48 por Carlos

Hace muy poco llamé a mi prima que vive en la zona rural de Armenia, Sonsonate. Sé que su zona es coto de la pandilla Barrio 18. Ella es evangélica, del grupo profético (exácto: de los que saltan y entran entrance y balbucean en lenguas inintelegibles). Me sorprendió lo rápido que asoció las violaciones de mujeres campesinas con la adopción de modas propias de las chicas clase media. Como ejemplo citó el uso de minifalda. De manera casi automática vinculó el uso de la minifalda con la provocación al pecado. Y casi justificó la violación como castigo divino. ¿Qué le parece esa lógica señora Carmen?

CARMEN

Escrito el 2012-04-09 16:26:12 por Hector

Sra. Carmen La juventud no es alocada por llever el pelo de color. Seguro que usted ha usado luces y tinte y no por eso merece que la golpen. Ademas, digame si departir con amistades es delito, ¿a que usted lo ha hecho alguna vez? Piense mejor, que usted, o un ser querido pueden ser la proxima victima. la lengua es el organo mas dañino que podemos tener, por eso es de sabios utilizarla correctamente. No juzgue si no quiere ser juzgada. Espero que usted viva en mejor lugar porque su poder adquisitivo se lo permita.

juventud alocada

Escrito el 2012-04-09 14:28:49 por Carmen

Dice la Biblia ayuda que te ayudare...que hace este joven a sus 17 años tomando cerveza?? y llendo tan noche para su casa...el país no esta para eso...agreguemosle a policias corruptos como estos amigos de mareros o hasta miembros de alguna clica...pero padres comencemos por educar a nuestros hijos...las nueve de la noche en este pais no es hora para que nuestros hijos anden en la calle y mucho menos borrachos..

Sierra Morena

Escrito el 2012-04-09 10:38:07 por Carlos

La situación de la zona sur de Soyapango (Sierra Morena y toda el área de San Jacinto) es quizá tan alarmante como la del Norte (Campanera y zona de Las Margaritas). Esta situación se debe parar ya. La delegación de Sierra Morena y las delegaciones de toda el área de San Jacinto deben de ser DEPURADAS ya.

Yo torturado.

Escrito el 2012-04-09 10:26:52 por Yanira Moore

Gracias. Excelente trabajo.

Policia Corrupto

Escrito el 2012-04-09 08:50:05 por Carlos

Veamos, la semana pasada EL FARO publicó una nota donde en Honduras se desarticuló una banda de policías corruptos. El mismo periódico hizo énfasis en que aquello fue posible debido a que la víctima fue el hijo de la rectora de la UNAH. ¿Debemos esperar que suceda algo similar? ¿El asesinato por parte de la delegación de Sierra Morena del Hijo del procurador?

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