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Yo no creo que al Viejo Lin lo sometan del pescuezo

Hace un par de días, la Dirección de Centros Penales difundió un video sobre la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca. El trato que se hace a los reos en ese video, en realidad, no es como lo pintan. Esta bitácora, futuro votante, es para que analice con ojo crítico el mensaje entre líneas que hay en ese video.

Daniel Valencia Caravantes

 
 

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Carlos Ernesto Mojica Lechuga, "Viejo Lin", es conducido hacia los niveles inferiores de Zacatraz. Foto tomada en abril de 2009. 

Hace cinco años entrevisté a Viejo Lin en las entrañas de Zacatraz pero no es de eso que quiero hablarles. Quiero hablarles de un video con el que fuimos bombardeados hace dos días, y que trata sobre la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca, mejor conocida como Zacatraz. En el video, distribuido por la cuenta oficial en Youtube de la Dirección de Centros Penales de El Salvador, vemos a unos custodios que conducen por la fuerza a un reo que recién ingresa a la cárcel, considerada por muchos como una tumba. Vaya, en realidad los custodios llevan arrastrado a ese reo, sometido, agarrado del pescuezo, mientras lo hacen bajar escaleras y cruzar los pasillos oscuros de un infierno en el que nadie quisiera caer preso. De hecho, en el video, uno de los reos lo dice: “es el peor lugar en donde un ser humano podría venir”. Zacatraz es un infierno, un edificio con celdas en el subsuelo desde donde los reos, día con día, se van olvidando de la luz del sol.

Escribo esta bitácora porque me parece necesario hacerle un llamado de atención a Usted, futuro votante, para que analice con ojo crítico el mensaje entre líneas que hay en ese video, y en la extraña coincidencia entre su difusión y la campaña mediática del gobierno para hacernos creer que están emprendiendo una nueva mano dura contra las pandillas. Con las elecciones municipales y legislativas en ciernes, y siendo la inseguridad y el combate a la delincuencia el flanco más débil del gobierno –o lo que más le preocupa a la población- conviene no dejarse ir con los golpes de efecto de un video mal producido, mal editado e inverosímil.

El penal de máxima seguridad de Zacatecoluca arrancó al 100% hace más de 12 años. La cárcel alberga a lo más peligroso de la clase criminal de El Salvador, según las consideraciones del sistema de justicia salvadoreño. Para que nos hagamos una idea, ahí está recluido Mario Belloso, aquel exconcejal del FMLN en Mejicanos, un militante de izquierdas que en una manifestación frente a la Universidad de El Salvador disparó un fusil, mató a 2 policías y dejó otros 14 heridos. Ahí también estuvo preso el violador de Merliot, un hombre al que se le condenó por violar a un puñado de mujeres en Ciudad Merliot, Santa Tecla. Ahí también está resguardado Reynerio Flores Lazo, uno de los líderes de Los Perrones, esa famosa banda de transportistas del oriente del país que poco a poco pasó del contrabando de mercaderías al tráfico de drogas. Todos ellos están ahí, pero en los últimos tres años esta cárcel se volvió más famosa por un hecho inédito: en ella estuvieron resguardados los líderes más importantes e influyentes de las pandillas Barrio 18 y MS. Viejo Lin, El Sirra, El Chino Tres Colas, el Diablito de Hollywood… Todos ellos estuvieron presos ahí hasta que en 2012 el gobierno del expresidente Mauricio Funes los sacó de la cárcel-tumba para iniciar una negociación de reducción de homicidios a cambio de beneficios carcelarios. Todos ellos estuvieron ahí hasta que el gobierno le apostó a la tregua entre pandillas para reducir la tasa de homicidios en El Salvador.

Como muy bien lo muestra el video, Zacatraz le da miedo a cualquiera. Desde el primer pasillo para entrar al recinto, un angosto y largo pasillo, un pasillo lúgubre, uno siente eso que sentirán los presos: que la libertad se asfixia debajo de cinco niveles de concreto. Ese pasillo lúgubre conduce a una puerta gruesa y de metal que se abre y cierra electrónicamente, vigilada por una caseta en la que hay un custodio y por varias cámaras de seguridad. Detrás de esa puerta Zacatraz se convierte en un hoyo, o más bien en un edificio construido al revés. Un edificio con cinco niveles construidos hacia abajo, hacia el subsuelo. Los presos más peligrosos de El Salvador están, pues, como enterrados en vida.

Si las cosas no han cambiado, los niveles 1 y 3 siguen destinados para los reos comunes. El nivel 2 para los pandilleros del Barrio 18 y el nivel 4 para la Mara Salvatrucha. El nivel 5, el más enterrado, seguirá destinado para los reos conflictivos, o aquellos con más problemas para convivir en los otros módulos. A esos niveles, según divulgó El Faro hace unos días, hay que agregarle un nuevo nivel de celdas. Unas tumbas para la locura. Unos cuartos sin rejas ni ventanas, cuatro paredes cerradas por una puerta que solo tienen una rejilla que se abre por orden del custodio carcelero. Adentro de la celda una plancha de cemento, un excusado y un lavamanos. Una tumba, pues.

Se supone que -esa es la idea que ha vendido estas últimas semanas el ministro de Seguridad, Benito Lara- esas son las celdas que esperan a los líderes de las pandillas. Hace dos semanas movieron a los primeros, este día, 19 de febrero, movieron a una docena más. Entre ellos va Carlos Ernesto Mojica Lechuga, “El Viejo Lin”, del ala sureña del Barrio 18. Por orden lógico, si los principales líderes de las pandillas retornan, tres años después, al lugar del que fueron sacados, eso significa que hoy sí podemos dar por muerta la negociación del gobierno con las pandillas para reducir los homicidios. ¿O no? Eso significa que el gobierno ya dio con una nueva política de seguridad capaz de superar la tregua entre pandillas para reducir los homicidios y garantizar seguridad a la totalidad de la población, para recuperar los territorios dominados por las pandillas, prevenir el delito y reinsertar a los miles de jóvenes que caen seducidos por el Barrio 18 o la MS. ¿O no?

En 2009, cuando visité Zacatraz por primera vez y conocí ahí a un Viejo Lin que pedía diálogo al recién electo presidente Mauricio Funes, él ya se quejaba de lo mismo que se queja el reo que aparece en el video de Centros Penales. Él decía que esa cárcel viola los derechos humanos, sobre todo porque impide que los reos tengan contactos frecuentes con sus familiares, porque impide que los reos siquiera vean la luz del sol o porque los dejan morir enterrados sin que nadie se preocupe si la están pasando bien o si la están pasando mal.

Lin, estoy seguro, meto las manos al fuego, no quería regresar a Zacatraz. Ni él ni los otros líderes de las pandillas. La otra gran pregunta ahora es qué pasará después de estos traslados. ¿Las clicas en la calle saldrán a la guerra de nuevo? ¿Se incrementarán los homicidios a pocos días de las elecciones? Esta mañana, antes del anuncio hecho público en Casa Presidencial, el director de la Policía Nacional Civil, Mauricio Ramírez Landaverde, nos dijo que desconocía de nuevos traslados de líderes de pandillas. Que el máximo jefe de la Policía diga que desconocía ese movimiento el día en el que ha ocurrido habla de cuán secreta es esta nueva estrategia contra las pandillas. Él, que se supone debería estar al tanto de esos traslados -para prevenir o estar alerta de lo que esos traslados puedan generar en la calle, en los pandilleros de todos los barrios-, no puede ser que no lo supiera. O sí puede ser, y su ignorancia a tan importante movimiento solo habla de la descoordinación entre los que mueven los hilos políticos en el gabinete de Seguridad y los operadores que tienen que ver cómo madres hacen para enfrentarse a las pandillas.

Ojalá que estos nuevos traslados no provoquen una escalada de violencia en los barrios. Pero si es que eso no ocurre, el gobierno tendrá que explicarnos qué ha hecho de mágico para que los homicidios no se disparen. Porque así como el mensaje que deja el video de Centros Penales, como el mensaje del presidente Sánchez Cerén, cuando dijo que no negociaría con criminales, como el mensaje de guerra lanzado por la Policía Nacional Civil, cuesta creer que este gobierno haya encontrado en una fórmula fracasada la solución a nuestra violencia. Los últimos dos gobiernos enfrentaron la violencia de las pandillas con políticas de mano dura y las cosas solo fueron a peor.

En la calle, en las zonas más vulnerables del país, en los territorios dominados por las pandillas, esa idea cae por su propio peso. Las pandilleros son hoy por hoy amos y señores de sus territorios. El mensaje cae como la mala actuación en el video de Centros Penales, que se evidencia en la mala edición del montaje que ahora han hecho público. Si no me cree, fíjese en la calzoneta del reo arrastrado por los pasillos de Zacatraz. Hay tramos en los que la calzoneta se le cae, y la imagen siguiente es del reo con la calzoneta bien puesta. Un gran error de edición. Un gran error para el mensaje que quieren vendernos. Pero también hay otro error de verosimilitud en el video. A menos que las cosas hayan cambiado, los reos en Zacatraz son trasladados con cadenas en los tobillos, esposas en las muñecas y una cadena más que une los amarres en las muñecas y los tobillos. Esa, una medida mejor pensada que el sometimiento por la fuerza, con bastones y apretones en la nuca, es la medida de seguridad más efectiva que tienen los custodios que se enfrentan a criminales de alta peligrosidad.

¿A Viejo Lin lo meterán así, casi arrastrado, sometido del pescuezo? ¿Usted cree que un par de custodios mal pagados, amenazados, se atreverá a someter de esa manera al Diablito de Hollywood, líder de la MS? ¿De verdad quieren que creamos eso? ¿De verdad quieren que creamos que este gobierno ya encontró la clave para hacer de este país un país seguro? Si de verdad ya lo encontraron, y ese video, y esos traslados van más allá de una simple estrategia electoral, entonces que por favor alguien le diga al ex alcalde de New York, el señor Rudolph Giuliani, que los salvadoreños ya no necesitamos de sus onerosos servicios.

P.D. Adjunto una foto de aquella visita en 2009. Viejo Lin es conducido hacia su celda-tumba. Verá que nadie lo lleva jaloneado del pescuezo.

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