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Salvador Ruano, alcalde de Ilopango

“Como Arena en ningún momento ha sido nuestra política negarnos a algún tipo de diálogo”

Carlos Martínez

Uno de los alcaldes que se lanzaron decididos a acuerpar el esfuerzo de la tregua diseñada por el gobierno del presidente Mauricio Funes insiste en que el diálogo con las pandillas es indispensable para detener la escalada de violencia que tiene a El Salvador con una tasa de un homicidio por cada mil habitantes. Cee que su partido, Arena, perdió las elecciones por decir lo contrario, y que el FMLN ganó por callar su apuesta manodurista. Además, asegura que Arena es partícipe de su idea. 

ElFaro.net / Publicado el 7 de Septiembre de 2015

Por estos días, el alcalde de Ilopango es un funcionario más raro de lo habitual. Ahora que parece haber consenso en todos los niveles del Estado y en todos sus órganos de que el diálogo con las pandillas es poco menos que traición a la patria, Salvador Ruano le despacha a quien se lo pregunte que él cree lo contrario.

Aunque ya pasaron los días en que la tregua le permitía reunirse en el propio salón del concejo municipal con los palabreros del Barrio 18 y la Mara Salvatrucha, Ruano no oculta que mantiene contacto con estas organizaciones y que está convencido de que ese es el único camino que –según su paradigma- conduce a la paz.

Apela a la memoria y recuerda que fue el primer gobierno del FMLN el que lo terminó de embarcar en esa senda, cuando Ilopango fue incluido en la lista de “Municipios Santuarios”, en los que desde el Ejecutivo se estimulaba el diálogo y la negociación con las pandillas y se prometía recursos para la reinserción de pandilleros. En el centro del municipio compartió tarima hace tres años con el entonces ministro de Seguridad Pública, el general David Munguía Payés (actual ministro de la Defensa nacional), y con dos líderes locales de las pandillas. Pero en esta entrevista hace algo más: intenta convencer (¿convencerse?) de que su partido, Arena, avala su visión de las cosas.

Esta entrevista fue realizada días antes de que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia declarara como terroristas a las pandillas MS-13 y Barrio 18.

Foto de archivo del alcalde de Ilopango, Salvador Ruano, con representantes de la pandilla MS-13 y Barrio 18, firman un acuerdo de paz el 22 de enero 2013, durante el acto oficial donde se declaró a Ilopango un Municipio Libre de Violencia.
 
Foto de archivo del alcalde de Ilopango, Salvador Ruano, con representantes de la pandilla MS-13 y Barrio 18, firman un acuerdo de paz el 22 de enero 2013, durante el acto oficial donde se declaró a Ilopango un Municipio Libre de Violencia.

¿Sigue creyendo que no es posible una solución al problema de la violencia en el país que no incluya el diálogo con las pandillas?
El FMLN ganó las elecciones porque tuvo la habilidad de callar algo que el candidato que perdió decía: que iba a arremeter contra las pandillas. A mí me invitaron a una exposición y les dije que el triunfo de ellos (FMLN) era haberse quedado callados sobre lo que iban a hacer. Los funcionarios de Seguridad te van a decir siempre que esta violencia y esta cantidad de muertos nunca antes contada es la feliz respuesta al plan de seguridad que están realizando.

¿Pero sigue usted sigue convencido de que cualquier solución al problema de la violencia en El Salvador pasa por el diálogo con pandilleros?
A mí todos los días me convence más este gobierno de que el diálogo es indispensable para darle seguridad a los salvadoreños. A mí este gobierno me convence cada día más de que esa es una herramienta que se utilizó y que dio mejores resultados de los que ha dado este gabinete de seguridad, aunque su jugada sea cerrar toda posibilidad de diálogo. Entiendo que ya está en discusión en la Asamblea Legislativa la ley de reinserción y rehabilitación que va a legalizar que todas las instituciones puedan hacer de la reinserción una herramienta legal y para saber si alguien quiere reinsertarse hay que dialogar. No se puede de otra forma.

Hasta este día no hay un marco legal que regule ese camino. ¿Está convencido de que hasta hoy todas las acciones de diálogo que usted ha emprendido están dentro del marco de la ley o tiene dudas?
El FMLN fue el principal creador (de la estrategia del diálogo), entre ellos el vicepresidente (Óscar Ortiz, exalcalde de Santa Tecla), que participó como yo. Ellos niegan lo que ellos concibieron en aquel momento (la tregua) y que dio varios resultados positivos. Soy responsable de poner a trabajar gente que nunca había trabajado y que ha andado manchada (tatuada) de su cuerpo y su cara. Que yo he llevado una acción ilícita por poner a trabajar a esta gente y fomentar la armonía, por querer alejar de Ilopango la muerte, si por eso soy culpable, sí lo soy.

Ilopango ha tenido una reducción sostenida de asesinatos. Eso es innegable. Pero para ello, ¿dónde pone usted el límite al diálogo con las pandillas? ¿Cómo sabemos que no está legitimando a estas organizaciones a través del diálogo?
Si conversar o platicar con personas es delito... para construir paz, armonía y canchas de fútbol y trabajo y acciones positivas que te alejen de cualquier acción violenta que derive en delito... si el Código Penal alberga alguna figura... pues que me lo demuestren.

No pregunto por la legalidad sino por la posibilidad de legitimar a estas organizaciones. Quienes adversan este camino aseguran que dialogando con ellos se convierten en un actor más: los empresarios, los transportistas, los estudiantes, los pandilleros, los agricultores... y que si hacemos eso legitimamos a organizaciones de carácter delictivo.
Nadie está obligado a dejar de hacer algo que la ley no te prohíbe. Hay acciones que por el diario vivir tenés que legitimar. Te pongo un ejemplo clarísimo: estoy convencido de que el profesor Sánchez Cerén no es el presidente de la República porque hubo fraude. Pero qué es lo que hago yo: llamarle presidente de la República y pedirle que me permita ser parte de la solución. Lo estoy legitimando. No me puedo abstraer de realidades y tengo que reconocer y legitimar algo que pudo haber sido ilegal.

¿A dónde quiere llevar el símil entre el presidente y las pandillas?
En que no te podés abstraer de realidades: si tenés una realidad en la que en los 262 municipios existe algún tipo de representante o gente con vínculos con pandillas, esa es una realidad. Es una obligación que no has pedido: yo quiero que en ilopango solo haya gente que no tenga problemas con la ley o que no sea de pandillas pero uno no puede escoger a la gente que gobierna. Es una realidad que el diario vivir te obliga a hacer. Para dejarlo de hacer tendría que encerrarme en esta oficina, no salir, o sea hacerme el maje de lo que le está pasando a mis vecinos, eso no es posible en mi razonamiento.

Es una manera muy pragmática de entender el ejercicio del poder. Lo que dice es que con o sin diálogo las pandillas ya son un poder fáctico...
Cuando yo vine a ser alcalde ahí estaban y ahora que soy alcalde ahí están y te digo que en el día en que yo deje de ser alcalde, así como veo las cosas, ahí van a estar... Qué bien que el presidente o el alcalde de Ilopango dijera: yo solo quiero gente trabajadora y que jamás ha tenido que verse involucrada en acciones delictivas y que escogiéramos a quién vamos a servirle, pero ni el presidente puede hacerlo ni yo.

Lo que pasa es que reconocer la existencia de un poder fáctico no te obliga necesariamente a dialogar con él, reconocerlo te pone en varias posibilidades: eliminarlo, desconocerlo, dialogar... ¿Por qué cree que de toda la gama de opciones el diálogo es la mejor?
Hablaste de muchas variantes y pasaste por eliminar, y yo paso por eliminar, lo único que tengo que eliminar como la ley a mí me lo establece: llevando acciones que permitan el desarrollo y la pacificación. A mí la Constitución no me mandata a andar persiguiendo a gente y andarla matando o juzgando, eso pasa por las autoridades correspondientes.

¿Propondría el diálogo con las pandillas como mecanismo nacional de abordaje del problema?
Se lo digo ahora al presidente: señor presidente, uno de los mecanismos para llegar a la paz es trabajar con los alcaldes y el dialogar no es ninguna cobardía ni entregar la soberanía ni el poder del que estamos investidos, es encontrar una herramienta acorde a la realidad que nos aleje del salvajismo.

¿No cree que en Ilopango se han cometido excesos en la ruta del diálogo? Por ejemplo: se permitió que el proyecto PATI se pusiera en manos de las pandillas, que eran quienes decidían a quién se incluía y a quién no.
Sí, fue un error y lo denuncié porque se estaba haciendo en la oscuridad y en la clandestinidad de parte del gobierno central. Si en algún momento aquí ha habido pláticas directas con los dos grupos de pandillas fue cuando lo estableció el gobierno del FMLN. En aquel momento Douglas Moreno era viceministro de Seguridad y lo llevo a una reunión privada y le dije que el gobierno estaba jugando con nosotros porque ese programa PATI era detener al tonto porque no querían aceptar lo que estaban haciendo –con fondos de Estados Unidos- de manera pública, para no dañar la imagen con el gobierno de los Estados Unidos, pero estaban ocupando a Ilopango para mantener la pacificación pero de mentiras, porque esta situación fue solo para detener las cosas y no para convertirla en política de Estado. Ese programa PATI estaba siendo utilizado por el gobierno para darle la misma cantidad de beneficiarios a la MS y a la 18...

Pero las alcaldías eran las ejecutoras del PATI. De la alcaldía de Ilopango fue que se permitió que unos y otros llenaran sus listas con sus nombres.
Nosotros solamente íbamos a ser facilitadores. La que anduvo sacando listas para esos grupos PATI era la coordinadora del FISDL y dieron 200 para la MS y 200 para la 18. El problema es que se estaba haciendo a oscuras... o sea, estabas tapando una situación para que los gringos no se dieran cuenta. No podía prosperar un esfuerzo que yo miraba muy positivo. Había que hacer un paro para que eso se detuviera y se recompusiera para hacerlo legal, pero había que jugársela, porque si la situación era que daba buenos resultados no era posible que esos resultados estuvieran saliendo de una base sin sustancia. Lo denuncié con el objetivo de que el gobierno del FMLN asumiera.

¿Creería que el giro que estos dos gobierno del FMLN han tenido sobre esta materia es un giro que responde a intereses electorales?
Es incapacidad de gobernar de esta gente en las diferentes áreas de responsabilidad. Porque no quisiera pensar que es un plan bien craneado para llevarnos a un caos y cambiar un sistema democrático.

Si la oposición del FMLN al diálogo le hace pensar solo en dos alternativas, incapacidad o mezquindad, ¿la oposición al diálogo de Arena es por lo mismo? Porque su partido basó su campaña presidencial alrededor de su oposición al diálogo con pandillas.
Nosotros como Arena en ningún momento ha sido nuestra política el negarnos a algún tipo de diálogo.

Durante la campaña llamaron al diálogo algo parecido a negociar con terroristas. Es decir, llamaron a lo que hace usted negociar con terroristas. De eso acusaban a Óscar Ortiz en público y él se involucró la mitad que usted con el paradigma de diálogo con pandillas para solucionar la violencia.
Mirá, este tema es demasiado importante para el país, entonces no me voy a andar con ambigüedades: no podés asumir que la posición de Arena sea la equivocación de (el excandidato presidencial) Norman Quijano, no volvás a confundir eso, porque Norman Quijano me tiene descontento a mí como a muchos areneros nacionalistas que creemos en la democracia.

Pero las autoridades partidarias que permitieron que Norman Quijano llevara esa bandera electoral son las mismas actuales.
Y ya sentaron posición en el Congreso Nacionalista en donde Jorge Velado hace un llamado a los alcaldes en donde llama como una herramienta para la prevención que se puede impulsar desde las alcaldías. Lo único que él –entendería yo- nunca va a tolerar, en una posición institucional de Arena, es que se haga todo bajo la mesa y que no se construyan las herramientas legales correspondientes, pero estaría yo casi convencido de que Jorge Velado apelaría a cualquier acción transparente y legal... llámese diálogo o de otra forma que abone a la construcción de la tranquilidad que merecemos los salvadoreños.

¿Diría que Velado conoce todas las acciones que como alcalde ha desarrollado en su proceso de pacificación?
He tratado de mantenerlo informado de la mayor parte.

Es decir que él conoce las partes más relevantes de este proceso.
Políticas municipales de desarrollo y de pacificación.

¿Y él está de acuerdo con ellas?
Yo entiendo, como yo se lo he planteado y como se lo he manifestado a él, está de acuerdo en todas las acciones que provoquen vida. Porque yo no he cometido acciones en la búsqueda de la pacificación que sean ilícitas.

Su partido, diría usted, ¿respaldaría como paradigma de acción municipal el diálogo con pandillas?
Creo que tendría que entender más el tema, informarse más. Porque la mayor parte de los diputados están familiarizados con la realidad, pero son uno o dos diputados los que siguen con el mazo, como Trucutú, queriendo darle verga a algo ya destruido: la tranquilidad de los salvadoreños. No podés hablar de más represión si es la que nos tiene de rodillas a los salvadoreños. Serían algunos casos excepcionales de algunos diputados que viven en otras zonas distintas a esta y que poco vienen a darse cuenta de lo que vivimos los comunes salvadoreños.

¿Cree que las pandillas hoy por hoy están dotadas de mayor conciencia política?
El FMLN les mintió y ellos saben cuándo alguien ha traicionado la palabra. Si tenés que intentar sobrevivir en el día a día, tenés que crear acciones de defensa que te permitan subsistir y desarrollarte, en esa lógica yo pienso que esa conciencia se está desarrollando por la misma necesidad y por el mismo acorralamiento a que este gobierno los está llevando a estos pandilleros.

¿Cree que las pandillas son determinantes a la hora de decidir cosas como elecciones de algún diputado o algún alcalde?
Si vos hacés el análisis de 6 mil votos con los que ganó el presiente Sánchez Cerén, no te llegan ni al 1 % de la votación, o sea, la respuesta es que sí. Y lo hemos visto en estas elecciones. Yo estoy convencido de que las pandillas hicieron ganar al FMLN.

¿Y a usted?
No. A mí un amplio número de ilopanecos. Investigá si algún pandillero estuvo en alguna esquina cohibiendo a la gente del FMLN.